El pasado 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer, enfermedad que es una de las principales causas de mortalidad humana y que sólo en 2012 causó 1.3 millones de defunciones en el mundo; 47% de éstas ocurrieron en América Latina y el Caribe.

En nuestro país, el cáncer de mama también constituye una de las principales causas de muerte; se produce en las células que forman la glándula mamaria, y existen dos tipos principales: el “carcinoma lobulillar”, es decir, el que se genera en el sitio productor de leche materna; y el “carcinoma ductal” que surge de las células que forman los conductos de la leche y que están dirigidos al pezón.

Como todos los cánceres, el de mama es resultado de múltiples factores que dañan o modifican a las células para convertirlas en cancerígenas, entiéndase edad, sexo, antecedentes familiares, características genéticas especiales, periodos fértiles prolongados –primera menstruación temprana o menopausia tardía-, ingesta prolongada de hormonas a base de estrógenos, obesidad, entre otras.

Hacer ejercicio de manera regular, evitar el consumo de alcohol, evitar terapias de reemplazo hormonal que duren más de 10 años y amamantar son sólo algunas acciones simples que bien pueden ayudar a disminuir el riesgo de que este cáncer aparezca.

La autoexploración mensual, es decir, la que la mujer se realiza de 5 a 7 días posteriores a la menstruación, es elemental para su detección temprana; sin embargo, para mujeres mayores de 40 años de edad deberá acompañarse de la revisión por profesionales de la salud, así como de la realización de una mastografía para encontrar anormalidades radiológicas de la mama si el riesgo de presentar este cáncer es de bajo a mediano; para aquellas que tienen un riesgo alto, este estudio deberá realizarse a partir de los 30 años de edad.

Existen múltiples herramientas para la detección de esta enfermedad; el ultrasonido resulta útil en mujeres cuando la mastografía presenta hallazgos que no permitan realizar conclusiones diagnósticas, o para diferenciar un quiste de un tumor; también se utiliza para guiar biopsias por punción y así establecer el diagnóstico de cáncer de mama.

Si lo que se requiere es localizar una lesión sospechosa y observar características de tumores con hallazgos no determinantes, la resonancia magnética es la opción.

Factores como el tamaño y tipo del tumor, los tejidos afectados, su extensión a otros órganos o tejidos y la expresión de características especiales genéticas para sensibilidad a ciertas hormonas son los que determinarán el tratamiento que deberá seguirse.

Entre los tratamientos que pueden aplicarse se encuentra el quirúrgico, que consiste en el retiro del tumor con tejido mamario de manera parcial, o bien, de la mama completa y hasta el retiro de tejidos periféricos, como los ganglios linfáticos.

También pueden indicarse la radioterapia, quimioterapia o terapia hormonal específica, lo cual depende de la fase en que se haya encontrado el tumor al inicio de la terapia.

Posterior al tratamiento, el pronóstico dado al paciente dependerá de múltiples factores, como las características del tumor previo a su extracción, la efectividad de la quimioterapia o de la terapia hormonal, su diseminación en el cuerpo, entre otros. Dependiendo de todas estas situaciones el profesional de la salud podrá determinar el riesgo de recurrencia del tumor y la posibilidad de afectación a los sistemas vitales.

Cada cáncer tiene sus propias características y su muy particular proceso de atención, por lo que te invitamos a revisar nuestro Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica donde encontrarás aquellas guías que aluden al cáncer de mama y otros 17 tipos.